17 de enero de 2011

A Dámaso....

De nuevo, esta entrada no es de arqueología es para rendirle homenaje a un hombre que era un gran amigo.
Era un hombre de justicia, respetable, culto y honorable. Jamás habrá, nadie como él, que ame el arte y la cultura. Además de ser un gran magistrado, convirtió el derecho en cultura y fusionó el arte y la justicia, pues esta era su vida y en la memoria quedará.
No se ha ido, permanece aquí y sé que jamás se alejará.
Y en mis recuerdos siempre existirá ese amigo que me explicaba la historia de Luxemburgo mientras paseabamos por las calles llenas de anhelo y futuro.
Si hice algo mal, que te enojara por cambiar tus vistas de futuro para el mejor estudiante, espero que  me perdones, porque nunca te olvidaremos.
Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.Te decet hymnus Deus, in Sion, et tibi reddetur votum in Ierusalem. Exaudi orationem meam; ad te omnis caro veniet. Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.