6 de junio de 2010

Ampurias

Fue la primera ciudad griega y romana situada en el noreste de la península Ibérica, en la comarca gerundense del Alto Ampurdán. Fue fundada en 575 a. C. por colonos de Focea como enclave comercial en el Mediterráneo occidental. Posteriormente fue ocupada por los romanos, pero la ciudad fue abandonada en la Alta Edad Media. Los yacimientos arqueológicos de Ampurias se encuentran sobre el golfo de Rosas, en el municipio de La Escala en la provincia de Gerona y son unos de los restos griegos más importantes de España. La zona está formada por una llanura hundida por donde pasan los ríos Ter y Fluviá. Para entenderla mejor debemos saber que nos encontramos ante 3 núcleos: Palaiápolis, Neápolis y ciudad romana.


La Palaiápolis (Del término griego literal que significa "Antigua -Paliá- Ciudad - Polis") la encontramos citada por Estrabón como fundación masaliota, foceos de Massalia, que adoraban a la diosa Ártemis de Éfeso. Este primer fue llevado a cabo en una isla frente a la costa, lo que hoy sería Sant Martí d’Empúries.

El término Neápolis transcripción literal del término griego que se aplica habitualmente en Grecia para designar la zona de crecimiento de cualquier ciudad por significar como se ha dicho literalmente "Nueva (néa) ciudad (polis)" y que fue aplicado en este caso por Puig i Cadafalch para designar al asentamiento situado al sur de la Paliápolis, ya tierra adentro. Este asentamiento nace como resultado del crecimiento demográfico que no puede soportar la “ciudad antigua”.

La ciudad romana es un antiguo praesidium, fortaleza, asentada en un promontorio más al oeste de la Neápolis. Es un rectángulo de 750x350 metros delimitado por una muralla que acoge un sistema urbano desarrollado en torno a las vías cardo y decumano.
Historia de Ampurias [editar]En un principio encontramos en esta zona una serie de pueblos asimilables a los de la cultura de los campos de urnas, los indiketes. Era una cultura del Bronce Final y la I Edad del Hierro que basaron su economía en una agricultura y ganadería de subsistencia. Un ejemplo de este tipo de pueblo lo encontramos en el yacimiento de Ullastret. Este poblado indiketa comerciará más tarde con los griegos.

Emporion griega
En el 575 a. C. llega a la península la última oleada colonizadora griega, la de los foceos, encaminada al comercio de larga distancia. Los focenses no creaban colonias de poblamiento sino que su objetivo era, primordialmente, comercial. La misma metrópolis, Focea, está erigida con esa finalidad.

Se establece la Palaiápolis, «ciudad antigua», como un mero puerto comercial isleño donde hacer escala frente a la desembocadura del río Fluviá. Con la llegada de los griegos, los indígenas se vuelven productores de bienes de consumo que intercambiarán con los helenos por mercancías más preciadas como el vino. En un principio depende de Massalia, como podemos observar en el gran número de ánforas massaliotas encontradas de esa época.

En el 550 a. C., según Estrabón, se establece una segunda fundación, ésta en tierra firme, en detrimento de la Palaiápolis, que experimenta un gran desarrollo urbanístico. Las palabras de Estrabón las vemos recogidas en su Geografía:

«Los emporitanos habitaban antes una islita delante de la costa que hoy se llama Palaiápolis, pero hoy viven ya en la tierra firme. Emporion es una ciudad doble, estando dividida por una muralla, teniendo antes, como vecinos, algunos indiketes (...). Pero con el tiempo se unieron en un solo estado, compuesto de leyes bárbaras y griegas, como sucede también en otras muchas ciudades»
Estrabón, Geografía, III. 4, 8.

Tras la conquista de Focea por Ciro II, emperador de Persia en 546 a. C, los foceos huyen a la nueva colonia de Alalia, en Córcega. Sin embargo, su presencia acaba incomodando a los cartagineses, que forman una coalición con los etruscos para acabar con ellos. En el 535 se produce la Batalla de Alalia. Los foceos volverán a huir, esta vez se refugiarán en Massalia y Emporion. La ciudad vio aumentada sensiblemente su población por refugiados.

En el s. V a. C. se produce una época de gran prosperidad basada sobre todo en el comercio griego, en especial con el aprovisionamiento ateniense. Se establecieron acuerdos políticos y comerciales con la población indígena, (que fundó en las cercanías la ciudad de Indika). Debido a su situación en la ruta comercial entre Massalia y Tartesos, la ciudad se convirtió en un gran centro económico y comercial además de la mayor colonia griega en la península Ibérica.

A partir del s. IV a. C. la ciudad ya crece de forma considerable y es conocida como Emporión, Ἐμπόριον. Sigue habiendo mucho comercio griego con la península y se empiezan a acuñar las primeras monedas, anepigráficas, en un primer momento, y con la leyenda EM, más tarde. A finales de este siglo se emiten ya dracmas con el tipo del caballo parado, según modelo púnico, y después con el característico pegaso en el reverso y la cabeza de Arethusa en el anverso.


Continúa el periodo de esplendor hasta la llegada de los Bárquidas. La competencia crea una recesión en la economía emporitana. Los emporitanos envían una embajada a Roma pidiendo ayuda. Roma cierra el Tratado del Ebro con Asdrúbal en el 226 a. C., según el cual los punos no podían pasar el río. Con la II Guerra Púnica Ampurias se significa como fiel aliada de Roma. En el 218 a. C. los romanos envían un ejército, que desembarca en Ampurias, con la misión de cortar los suministros de Aníbal, que está asolando Italia. Este hecho lo vemos citado por Tito Livio:

«Mientras estas cosas ocurrían en Italia, Cn. Cornelio Escipión, enviado a Hispania con una escuadra y un ejército, zarpó de las bocas del Ródano y doblando los montes Pirineos abordó en Ampurias. Desembarcó allí el ejército, y empezando por los lacetanos, sometió a Roma toda la costa hasta el Ebro, unas veces renovando alianzas, otras estableciéndolas.»

Ampurias durante el periodo romano
La primera presencia romana en Ampurias supuso la construcción de un campamento romano estable del ejército, donde hoy en día se halla la ciudad romana, aunque la existencia de éste campamento no supuso la sumisión de la ciudad griega a la República, sino que ambas eran iguales. Esto ocurrirá con la venida a Hispania del cónsul Marco Porcio Catón. Tras desembarcar en Rosas, su ejército ( estimado entre 52.000 y 70.000 hombres ) se dirige a Ampurias. Tito Livio hace referencia a este hecho describiéndonos la ciudad:


«Ampurias estaba formada por dos ciudades separadas por una muralla. Una ciudad habitada por griegos de Focea, como los massaliotas, y la otra por hispanos. La ciudad griega, próxima al mar, estaba rodeada por una muralla de menos de 400 pasos. La ciudad hispana, más alejada de la costa, tenía una muralla de 3.000 pasos de perímetro (...) La parte de la muralla que miraba a tierra, bien fortificada, tenía una sola puerta vigilada por un magistrado por turno. Por la noche montaban la guardia en las murallas la tercera parte de los ciudadanos (...).»
Tito Livio, Ab urbe condita, XXXIV, 9.

En torno al 100 a.c, se construiría una ciudad romana de nueva planta, que convivió en pie de igualdad con la vieja colonia focense. Por otro lado a pesar de la igualdad, la presencia de Roma influyó tanto sobre el pequeño núcleo griego, que los propios griegos se fueron romanizando, hasta que durante el principado de Augusto, se les fue concedida la ciudadanía romana, lo que provocó que los núcleos griego y romano acabasen físicamente unidos, como consecuencia de la unificación de ambas ciudades bajo un mismo estatuto jurídico nos encontramos por tanto con el denominado municipium Emporiae. Conviene destacar que en cuanto al núcleo indígena Indika, conocemos algunos datos gracias a algunos pasajes de Estrabón y Tito Livio, quienes explican que la comunidad grecorromana y la indígena vivían separadas por un muro.

Mantendrá sus instituciones hasta la guerra civil entre Pompeyo y Julio César, fecha en la que el partido proPompeyo gana en la ciudad, lo que supondrá, tras la victoria de César, la anulación de su independencia y el establecimiento de una colonia de veteranos a su lado.

A partir del siglo I d.c, tras la conquista total de Iberia por Roma, Ampurias entró en decadencia, ensombrecida por el poder de Tarraco y Barcino. La primera, convertida en capital, hizo que las antiguas ciudades romanas de origen republicano entraran en un proceso de decadencia. A finales del I d. C. se empiezan a abandonar zonas de Ampurias y ciertos edificios se derrumban.

Ampurias durante la tardoantigüedad
En el s. III d. C. la población se va hacia la antigua Palaiápolis, que estaba mejor fortificada. La ciudad griega pasó a ser un cementerio, mientras que la romana pervivió como población hasta la invasión normanda del siglo IX. La continuidad de la importancia de esta pequeña ciudad, quedó demostrada por el hecho de que, después de la reconquista del norte de Cataluña por Carlomagno en el 785, Ampurias fuese la capital del condado carolingio del mismo nombre, siendo ésta una condición que la vieja ciudad mantuvo hasta el progresivo traslado de los condes en el siglo XI, al avecina localidad de Castellón de Ampurias. Este desplazamiento comenzó a raíz del aviso que supuso para su seguridad la destrucción a la que se vio sometida Ampurias en el año 935 a manos de una escuadra árabe fletada y enviada desde Almería por Abderramán III.


En la actualidad, el foro romano de Ampurias/Empúries (Girona) se ha convertido en un espacio museístico, así como el conjunto monumental que lo rodea, después de unas obras de restauración en el yacimiento arqueológico, único lugar de España donde conviven los restos de una ciudad griega con los de una ciudad romana.

Las obras de restauración y museización del foro romano y del conjunto monumental de Empúries permiten la conservación de elementos originales, así como la reconstrucción de las estructuras con el objetivo de facilitar la comprensión a los visitantes